Tipo: Plagas de los Arboles
Nombre Común: Procesionaria del Pino
Nombre Científico: Thaumetopoea pityocampa Schiff.
Descripción: Se conoce como procesionaria del pino a la oruga de una especie de mariposa nocturna, (Thaumetopoea pityocampa Schiff.) denominada vulgarmente así porque se desplaza en grupo –es muy gregaria- formando las características colas o procesiones, especialmente cuando se entierra.
Se trata de un insecto defoliador –es decir, se alimenta de hojas – que ataca el pino blanco (Pinus halepensis Mill.), y que puede afectarlo de manera grave si los ataques son muy intensos y repetidos o si los árboles están debilitados. Así y todo el árbol no se muere.
Esta especie es típicamente mediterránia aunque hace relativamente poco tiempo que la encontramos en las Islas Baleares. Fué introducida en Mallorca en el año 1942 por Joaquín Ximénez de Embún, enterrada en forma de crisálida en el cepellón de unas plantas para ajardinar, procedentes de la Península y que se dispersó por toda la superfície de la isla.
Biología: La procesionaria del pino es un insecto lepidóptero nocturno que tiene la forma de oruga en la fase larvaria y que de adulto es una mariposa nocturna que tiene alas y puede volar.
El ciclo biológico de la procesionaria se divide en 4 fases bien diferenciadas: huevo, oruga (larva), crisalida (pupa) e imago (adulto o mariposa). Pasa la mayor parte del ciclo vital en la forma de oruga, que es cuando causa o puede llegar a causar daños importantes a las plantas que ataca y afecciones alérgicas a las personas.
Sintomas: Las orugas de esta especie son muy voraces y se alimentan de las acículas del pino. Los daños son más graves a medida que la oruga llega a los últimos estadios de desarrollo (otoño e invierno). Atacan a los cedros y a todas las especies de pino, tanto a las autóctonas como a las introducidas.
En el caso particular de las Islas Baleares, el pino blanco es casi la única especie que está presente de forma autóctona y se puede considerar incluido en el grupo I. Por lo tanto, es muy susceptible de ser atacado por el insecto.
Las defoliaciones no llegan a matar el árbol, salvo que sean muy intensas y repetidas, pero lo pueden debilitar y provocar una disminución del crecimiento anual que puede ser sobre todo grave en el caso de los repoblados, puesto que pueden tardar más tiempo a constituirse masas adultas e incluso, pueden llegar a degradarse.
El hecho de que se debilite el árbol es una razón, junto con otras de tipo climático y edáfico que pueden favorecer la entrada de otros insectos, como por ejemplo los perforadores.
El hecho de tener los pelos urticantes (para las personas) hace que las operaciones de eliminación de los bolsones, se hayan de efectuar con mucho cuidado. Los casos de ataques muy severos pueden llegar a dificultar el paso por el bosque e interaccionar con los trabajos de control. Este efecto es todavía más grave en los casos de las áreas recreativas.
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